Mi confesión: crónica de un periodista en la última guerra mágica
Esto no es tanto una crónica como una confesión, pues soy tanto periodista como mortífago. Mi nombre es William Mackenroy, trabajé como editor del periódico El Profeta y tras el alzamiento de Voldemort fui promovido a la sección dedicada a las publicaciones controladas por el Ministerio de Magia, todas las decisiones de censura y desinformación, siendo la más vital el escrutinio público y persecución a Harry Potter, fueron supervisadas por mí, por orden de Voldemort. Por supuesto, esto significa mi consecuente participación directa durante la batalla de Hogwarts en el lado de los mortífagos.
Escribo esta crónica mientras un auror me vigila con la vista de dejar un último escrito sobre mi versión de los hechos antes de mi juicio, no solo tiene un objetivo legal, sino también periodístico, pues confío en que la posteridad recuerde este evento y juzgue mis acciones, como las del resto de mortífagos, dentro de su propio contexto, solo escribo con la verdad que me pertenece y no tengo más pruebas que mi palabra, atestiguada por los hechos.
Para comenzar, es menester entender que en el orden anterior a la batalla los mortífagos ya habían vencido, desde hacía ya meses el Ministerio de Magia se encontraba sometido gracias a la maldición imperio, a esto se le suma la muerte de Dumbledore un año atrás a manos de la mano derecha de Voldemort, Severus Snape, quien además ostentaba ahora el cargo de director de Hogwarts, dicho de otra forma, no existían organismos disidentes al nuevo régimen con la fuerza militar para mostrar una oposición factible. No obstante, en un entorno más íntimo se reconocía la existencia de ciertos grupos opositores, desde vagos rumores como el Ejército de Dumbledore, hasta grupos existentes como la resurgida Orden del Fénix y el más importante de ellos, Harry Potter y sus allegados, quienes hasta aquel momento habían sido reconocidos infiltrándose en el edificio principal del Ministerio de Magia, en Gringotts e incluso habían sido capaces de escapar tras romper el tabú impuesto por Voldemort.
¿Por qué era considerado Harry Potter tan importante incluso antes de dichos atentados? Los hechos dicen muchas cosas, y nosotros solo podemos interpretarlos, es de conocimiento público que Harry Potter fue la última persona en ver a Voldemort antes de su gran desaparición durante décadas, mismo tiempo en el que se le consideró muerto, también fue el primero en advertir de su regreso un año antes del anuncio oficial; en mi opinión, él estaba más que relacionado con ambas circunstancias. Sin embargo, estas son las informaciones pertenecientes al ojo público, pues entre los círculos más cercanos entre mortífagos se conocía un dato vital: Harry Potter y Voldemort estaban unidos bajo el Priori Incantatem, un suceso mágico que evitaba la muerte del joven cuando las varitas de ambos se cruzaban, lo más cercano a un punto débil de Voldemort. Bien existen otras teorías al respecto, considero desdeñable aquella que postula a Potter como un heredero de Slytherin y a Voldemort como el que se consideraba único sucesor válido de la voluntad de Salazar, aunque tiene un grado mínimo de consecuencia la teoría de la profecía, si tenemos en cuenta el evento que enfrentó a los dos en el Departamento de Misterios donde se almacenaban miles de las propias; en cualquier caso, existen suficientes evidencias de la conexión entre ambos.
Voldemort había ganado, nosotros lo sabíamos, y por ello nos reencontramos con él, yo conocía a Tom Sorvolo Ryddle, un joven cuya ambición solo se equiparaba a su talento, un estudiante modélico, popular y que para colmo había resuelto el asesinato de Myrtle, alumna cuyo fantasma sigue presente en Hogwarts. Los años tras su graduación fueron un desenfreno de calamidades, no tardó en crearse el nombre de Lord Voldemort, quien después sería El que No Debe Ser Nombrado, no pertenecí a aquella primera generación de mortífagos, aunque tampoco hice de mi tarea obrar en su contra, como muchos, estaba asustado, mirábamos al cielo rezando para no ver la marca tenebrosa, pues aquello solo auguraba la muerte. Los años de paz tras su muerte dieron paso a las vísperas de la guerra, una que quienes sobrevivieron a su primera era no deseábamos revivir, menos ahora que había vuelto como un ser inhumano, capaz de burlar a la muerte, por este miedo acabé formando parte de los mortífagos, y como castigo por haber rechazado ser parte de la primera generación de estos se me destinó a las primeras filas a pesar de ser un octogenario.
En cuanto al renacimiento de Voldemort corren ríos de tinta, quienes afirman que fingió su muerte o no lo vieron al volver o son unos incautos, lo que volvió de él no podía ser catalogado como humano; tampoco confío en quienes cuentan que se mantuvo gracias a la piedra filosofal, pues fue mantenida a buen recaudo, además de llevar años destruida; con ello en mente, es más que claro que recibió algún tipo de asistencia externa, sé de boca de miembros anteriores a mí de los mortífagos que Peter Pettigrew, quien llevaba supuestamente años muerto, llevó a cabo un ritual de resurrección que incluía a Potter, fue en el enfrentamiento tras este cuando se vio por primera vez el Priori Incantatem que compartían, aun así, seguramente solo Potter conoce la magia que le permitió prevalecer tras la muerte, incluso sospecho que él mismo la utilizó cuando se enfrentó a ella.
Antes de dar el primer golpe, tengo una última oportunidad para mirar los rostros del resto de mortífagos, no me sorprendo al encontrar miedo en algunos, es una emoción que compartimos, unirse a este lado con el objetivo de evitar una guerra para darse de bruces con una es una experiencia desagradable, aunque sea una batalla ganada van a morir buenas personas del lado equivocado, y no sabría decir cual es cual.
Voldemort se encontraba oteando el horizonte, supuestamente enviando la última misiva a alumnos y profesores de Hogwarts para que estos entregaran al terrorista. Según el informe de los dementores, la profesora McGonagall se había unido a Potter junto al resto de la Orden del Fénix, en el proceso mi superior y entonces director de Hogwarts Snape fue expulsado por la misma; en aquel momento supuse que Snape solo se había retirado para informar a Voldemort.
La última vez que vi a Voldemort antes de la batalla fue cuando avanzó al frente para indicarnos el comienzo del ataque a la barrera del castillo, a su lado se encontraba la difunta Bellatrix. Con un solo "comenzad" fue suficiente, la palabra del líder no se dudaba, recuerdo también que dijo sentir pena por quienes resistían en Hogwarts, pero no se notaba ninguna en su voz.
Todos alzamos nuestras varitas y con una sucesión de miles de destellos la barrera externa sobre Hogwarts empieza a desmoronarse, es un espectáculo de luces azules que vuelan y explotan para después desvanecerse en el firmamento, tan hermoso como cruel. Con un grito Voldemort se alza y quema la barrera de un solo hechizo, veo a lo lejos al primer ejército entrar a través del puente, el mismo que explota en cuestión de segundos sin que ninguno llegue al otro lado, si no me equivoco se trataban de licántropos, aliados de Voldemort que no eran mortífagos de facto.
El resto del ejército encuentra su propio acceso por el puente principal del castillo, algunos mortífagos con más experiencia y confianza vuelan sobre mí, pero yo decido ir en pie, por suerte en la guerra tan masificada nadie reparó en que me quedaba atrás; los gigantes fueron los mejores aliados durante la batalla, solo ellos pudieron crear una entrada a través de las estatuas vivientes e incluso hicieron retroceder a los magos, yo todavía no me había cruzado con ningún enemigo cuando entraba en el castillo, al mirar a mi entorno descubro que los rostros de miedo se han convertido en rostros de júbilo o de alivio, quedaba claro que los mortífagos los superábamos tanto en número como en habilidades, era cuestión de tiempo nuestra victoria.
Una vez dentro, vi algo, o mejor dicho, hice algo, que jamás se irá: los alumnos de Hogwarts seguían allí, luchando por sus vidas, yo creía, anhelaba de hecho, o quizás ni siquiera me imaginaba, que los profesores no se lo iban a permitir, que sería una lucha entre un ejército de mortífagos contra los restos de la Orden del Fénix. Ahora no sé quiénes son peores, si ellos por permitírselo, o nosotros, por no haber dudado ni un instante al verlo.
Si hablamos en demográfica, la única forma en la que me permitiré ver el asunto, aunque todavía no se tengan los números exactos por respeto a las familias de los fallecidos, tenemos unos datos básicos: el 20% de los finados fueron alumnos de primer o segundo año, el 55% fueron alumnos de tercer, cuarto y quinto curso, el 44,9% fueron alumnos del último curso, solo el 0,1% está formado por los únicos alumnos.
Me alejé de la entrada principal preocupado por los gigantes que apilaban cuerpos, por suerte para mí, muchos de nuestros hechizos se dedicaron a destruir la estructura del castillo, pronto la guerra se convirtió en una estela de polvo y rocas con un sonido ensordecedor de gritos incesantes, entre cuatro mortífagos disparamos a destiempo una de las columnas del pasillo, sin saber exactamente cual termina de desestabilizarla la vemos caer, sentí entonces algo a mis pies, cuando miré abajo mis pies se estaban bañando en un charco rojo, entre mis compañeros cruzamos miradas, en algunos parece haber curiosidad, en otros solo terror.
Por respeto me decido mirar a quien había matado, al menos le debía recordar su rostro, al acercarme diviso algo hermoso, una cabellera rubia y rizada dejaba paso a unos ojos verde azabache que ahora me acompaña al dormir, ni siquiera había tenido tiempo de cerrarlos. Ella tenía la edad de mi hija, de hecho, entre todos los mortífagos que me acompañaban todos teníamos al menos una, yo los conocía bien, durante sus últimos suspiros la acompañamos, no hubo ruegos, ni palabras de consuelo, solo el entendimiento de que alguien la veía y que no moriría sola. Conocía bien a aquellos tres mortífagos, Huckleberry, Morianne y Finnegan, ninguno de nosotros sabía cual había dado el golpe final, tampoco éramos ninguno malas personas, y sin embargo todos asesinamos a alguien inocente. De todos los participantes de aquel evento solo salí yo con vida de aquella batalla, ahora solo quedo yo para cargar con ese pecado, lo único que puedo asegurar es que esos ojos aparecen cuando cierro los míos o cuando no puedo ver algo claramente, en cada lugar donde haya vacío puedo verlos reflejados.
Subo las escaleras, que por una vez en mi vida, se encuentras inmóviles, necesitaba un minuto en un pasillo vacío para procesar lo que acababa de pasar, uno lejos de verdugos y víctimas, entre los escombros y restos, quedaba uno en calma, todavía escuchaba bajo mis pies los gritos, seguía sin moverme, esperaba que Potter muriera para la orden de retirada, lo que me hizo ignorar cuando un hombre me tiró al suelo con un hechizo, él tuvo la decencia de no usar un hechizo mortal (no pude oírlo bien, pero sospecho que usó un desmaius), yo le correspondí con un expelliarmus, desarmándolo en el acto, lo miré a los ojos con mi varita en ristre, mas este me devolvió la mirada sin miedo, no me atreví a acabar con él, la orden mental de retirada de Voldemort me dio la excusa perfecta para huir, aunque mi alivio duró poco, según la misma, Potter no salía de su escondite, la guerra continuaría al día siguiente.
El camino de salida fue desolador, el silencio se tragaba cualquier resquicio de emoción, recordándome que tendría que volver a él una vez llegara el siguiente día, como muchos mortífagos, maldije a Potter, si él no se hubiera ocultado yo no habría tenido que cometer tales actos, o al menos así necesitaba pensar si quería seguir viviendo.
No existen fotografías ni informes exactos respecto al daño al castillo de Hogwarts durante la primera batalla, esto es debido a que se estiman unos pocos daños durante la segunda, las únicas evidencias fotográficas del estado del castillo las hizo un alumno que falleció durante la batalla, adjuntaré aquí una de sus fotos:
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| Restos de Hogwarts sobre el final de la batalla, créditos a Corvin Creeman. |
No pude evitar sorprenderme cuando en unas pocas horas se plantó delante de Voldemort, según sus órdenes ninguno debía intentar asesinarlo, esa era su tarea, no la nuestra. Voldemort y Potter, uno delante del otro, todo el mundo conoce sus nombres, aunque desconocen sus rostros, Voldemort no es una sombra oscura con brillos verdes, es un hombre blanco como la cera, calvo y con facciones alargadas como las de una serpiente, testigo de la pérdida de su humanidad; Potter no es el hombre vil de los carteles de búsqueda, su rostro y manos están sucias, eso es algo que tenemos en común, su pelo desgreñado y sus ojos azules dejan ver que está decidido, creo que todos allí supimos al instante que aquel hombre venía dispuesto a morir.
Cuando lo vi quedarse quieto no supe cómo reaccionar, esperaba un intento de huida, o que al menos hubiera una batalla entre los dos, necesitaba que él luchara y muriera, porque si lo hacía significaría que había hecho lo correcto al unirme a Voldemort, no fue así, Potter no hizo el más mínimo esfuerzo de defenderse, cayó muerto a manos de mi líder, tuvo la valentía que a mí me faltó para enfrentarse a aquel hombre al que yo no me pude negar.
Solo un hombre, o mejor dicho, un semigigante, lloró la muerte de Harry Potter, se trataba del antiguo guardabosques, Rubeus Hagrid, el único en su especie que se había negado a unirse a Voldemort. Tras su caída, se le ordenó a Narcissa Malfoy que comprobara si estaba muerto, existen muchos interrogantes respecto a su mentira, ¿Potter usó algún hechizo para fingir su muerte?, ¿Narcissa mintió para protegerlo a él, o quizás para proteger a su hijo? Si a mí me preguntan, los Malfoy no eran muy diferentes a mí, sentían un terror extremo hacia Voldemort, y su fidelidad se basaba en qué punto de la balanza se encontrara el mismo, a este hecho yo mismo puedo añadir que Voldemort obligó a Lucius a entregarle su propia varita en uno de sus intentos de matar a Potter, también durante la última oportunidad de unirse al mismo Voldemort, Draco Malfoy fue el único en dar un paso al frente, dejando claro que hasta ese punto no era oficialmente un mortífago, por si fuera poco, los Malfoy desaparecieron durante la batalla final, es más que plausible que mintiera para proteger sus intereses.
Harry Potter había muerto, habíamos ganado. Cualquier estrés o ansiedad, cualquier reguero de pensamientos negativos e ideas fatalistas abandonó mi mente al saber que no tendríamos que luchar más, sería tan fácil como cargar con él al castillo, se le permitió al semigigante cargar con Potter, imagino que Voldemort quería dar una imagen de benevolente ante quienes se sometieran a él. El camino estaba pavimentado por las ruinas de lo que antes fue una escuela, solo quedaba una mezcla de grises y un viento ligero que acompañaba al silencio.
Voldemort dio un discurso honesto, ya no les quedaba esperanza, debían rendirse y unirse para sobrevivir, incluso perdonó la osadía de una mujer que intentó acercarse a él, Lucius Malfoy llamó a su hijo, quien decidió unirse de una vez por todas a los mortífagos, un abrazo selló el trato. La tortura había acabado, o así habría sido de no ser por aquel hombre cojo, nadie podría distinguir su nombre o rostro del de un hombre común, a día de hoy no se me ha querido revelar su identidad ya que se mantiene en secreto, fruto de la protección con el objetivo de evitar un intento de asesinato de parte de los mortífagos que quedan debido a que se sospecha su participación como clave en la muerte de Voldemort, su discurso, que para la resistencia en Hogwarts evocó fuerzas, para los mortífagos fue una sucia broma, dijo que no luchaban por Potter, sino por ellos, admito que aquel extraño discurso me causó pudor, cualquier retraso de la rendición me hacía sentir estragos.
Nadie sabe con certeza cómo fue posible, existen teorías, explicaciones, milagros e incluso religiones que podrían racionalizar lo imposible, pero la única verdad es que Potter se alzó y atacó a la serpiente de Voldemort, tras esto huyó con el mismo detrás. En aquel momento yo mismo me vi con un dilema: podía luchar otra vez en lo que ya sabía que era una masacre o intentar detener la misma atacando a los mismos con los que había compartido la guerra; al final no hice ninguna de las dos, corrí a donde me llevaran mis pies, a cualquier lugar que no fuera aquella batalla, esperaba que el resto de mortífagos se encargaran de acabar con la batalla, no fue así, cuando quise darme cuenta, había iniciado la huida de la mayoría de mortífagos, en cierto modo, soy el responsable de la victoria de aquella última batalla, no sé exactamente quiénes huyeron, pero recuerdo haber visto a la familia Malfoy alejarse juntos, no se lo reprocho, yo también fui un cobarde.
Del resto de la batalla solo fui testigo desde la lejanía con unos prismáticos que solía utilizar para ver quidditch, solo pude ver como una mujer común acababa con Bellatrix, sin ella, no quedaba nadie aparte de Voldemort para guiar a los mortífagos, poco después, desfallecí, durante un buen rato me creí muerto, pero al despertar estaba en un calabozo del Ministerio de Magia, según entendí, la muerte de Voldemort liberó a las personas controladas por la maldición imperio, fui el primero en ser arrestado tras aquello, también se me hizo saber que Snape resultó ser un traidor. Habíamos ganado, pero tuvimos que luchar; habíamos matado a Potter, pero la lucha no se acabó ahí; habíamos ganado, pero perdimos, y eso significa que me equivoqué, que he matado a personas inocentes para nada.
He intentado concertar una cita con Potter desde entonces, él se ha negado a verme en cada petición, cosa que por otra parte es razonable, yo solo deseaba conocer cómo mató a Voldemort. Todas las incógnitas tienen sus propias teorías, pero en el fondo nadie sabe nada con certeza.
¿Cuál era la debilidad de Voldemort?, creo que ese es un secreto que solo Dumbledore y Potter compartían, de ahí que ambos fueran los únicos en poder acabar con él, Harry tenía una conexión especial con Voldemort, algo que los unía desde su nacimiento, y que seguramente los obligaba a enfrentarse una y otra vez sin ser capaces de terminar el uno con el otro. ¿Es posible que esa conexión se decantara por Harry cuando aceptó su muerte?, quizás lo sea, después de todo, el Priori Incantatem hizo lo mismo cuando se enfrentaron en el cementerio hace años, Harry era la contraparte de Voldemort por razones desconocidas, y aprovechó esa ventaja para acabar con él. También intento averiguar si Snape tuvo algo que ver, sospecho que gracias a él, Potter pudo ocultarse durante mucho tiempo mientras preparaba su regreso, si lo vemos en perspectiva, puede que Snape sea quien conocía la debilidad de Voldemort en lugar de Dumbledore, mas esto son solo conjeturas.
Esto son los hechos, adornados por mis pensamientos e ideas relacionadas con cada incógnita, pero mis hechos al fin y al cabo, no lancé ninguna maldición asesina, ni tenía la intención de matar inocentes, pero fui un participante completo en la masacre de aquellos dos días de manera voluntaria. Narro esta historia para quienes creen que en la historia, las malas personas son seres irracionales, creedme, somos personas como tú, y la distancia entre los dos es más estrecha de lo imaginable. Mis única pruebas de la veracidad de mis palabras son la confianza que se deposite en mí como periodista en lugar de mortífago y las coincidencias de mi relato con el de otros testigos y los informes pertinentes.
En cuanto a mi juicio y condena, me declaro culpable de todos los cargos posibles, algo que muchos otros mortífagos evitan a toda costa, solo pido que este mismo artículo se publique en los informativos posibles, que sea de acceso público durante lo que queda de era, también, a ser posible, deseo que no se me considere para que mi alma sea besada por los dementores, si acaso estos han vuelto a ser reclutados, prefiero la pena capital a vivir como una cáscara vacía, aceptaré también cualquier condena, ya sea de por vida y que incluya torturas, los padres de esa niña de ojos verde azabache merecen que yo sufra, y yo merezco una condena además de la autoinfligida.

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