Del amor a la muerte: un análisis y propuesta de la serie The Afterparty

 El romance no está muerto, se ha emborrachado en una fiesta y se ha desmayado sobre el suelo, mas no ha sido asesinado. Quien sí ha muerto es un joven excéntrico, su nombre es algo con una equis en el nombre que no podría pronunciar ni Constantino Romero en su mejor momento, y de las historias de quienes rodearon las circunstancias de su muerte renace un amor perdido entre dos excompañeros de instituto, es de estas historias, cada una aderezada por su propio género cinematográfico, de donde se nutre la serie The Afterparty.

En su primer episodio, que me voy a limitar a analizar, se sientan las bases tanto de los personajes (siendo cada uno su propio cliché: detective, ayudante, artista extraño, enamorado torpe, amigo carismático...) como de la propia trama (cada episodio cuenta la misma fiesta desde diferentes puntos de vista según el personaje que te la cuente y a cada personaje le corresponde un género acorde a su personalidad estereotípica), su fórmula es ganadora y la trama es interesante aunque sea solo para averiguar quién es el asesino, o para descubrir cual será el siguiente género; aun así, no está exenta de errores, la comedia se basa en escupir la mayor cantidad de chistes, acaba siendo gracioso a la fuerza, pero se puede volver pesado con facilidad; también encuentro a la protagonista como una propuesta interesante que no se termina de desarrollar, tiene una forma de pensar diferente al Sherlock Holmes promedio, ya que piensa mucho en el punto de vista emocional y social (lo que es interesante, ya que uno de los tópicos del detective es la carencia de habilidades sociales) pero de momento no parece adelantarse o aprovechar esa habilidad con el objetivo de sacar información o atar cabos sueltos. 

Sin embargo estas son características muy generales, lo que hace único a este episodio del resto es su género distintivo: el romance, o mejor dicho, la comedia romántica; Aniq es un hombre enamorado de su excompañera del instituto, aprovecha que ella se ha divorciado recientemente y que se encontrarán en una reunión de exalumnos para reavivar la llama e intentar confesar por fin su amor. Durante esta trama se presentan todos los clichés posibles del género: los protagonistas claramente tienen química pero las circunstancias se anteponen (en forma de la mujer borracha que aparece cuando están juntos, Xavier que intenta separarlos para ligar con la amada de Aniq, su exesposo que es incapaz de superar su ruptura e incluso sus hijos aparecen para interrumpir el beso, pocas cosas más clichés existen que un beso interrumpido que después fingen que nunca ocurrió), el montaje musical romántico de momentos juntos para crear una sensación de unión entre los dos personajes, el momento de fascinación con respecto a lo que ha creado uno de los dos amados (normalmente es un lugar especial, en este caso es el cuadro que ha dibujado la amada de Aniq) y el más importante; la persecución final antes de que la amada tome la decisión que los acabará separando (en otra historia sería montar en un avión para irse a otro país, en esta es solo el estar cerca de acostarse con Xavier, lo que otra vez la alejaría de Aniq). Cabe incluir que la cinematografía incluye sus propios estereotipos del género a través de música pastelosa y de primeros planos con una iluminación angelical.


No hacen falta palabras en este plano para saber que Aniq está maravillado por su amor, incluye un trávelin para que sea más intenso.


¿Podría ser mejor este capítulo? Por supuesto. ¿Cómo? Añadiendo un género al caldo de cultivo que es la trama: el suspense. Con intenciones maliciosas he ignorado un detalle de la trama, nuestra detective incide en ciertos momentos de la trama para dejar descansar al ritmo de la misma y crear momentos cómicos, son momentos en los que el espectador ve como ella intenta conectar con el acusado para conseguir detalles, pero no descansa del género al que pertenece el episodio, la comedia sigue demasiado presente, personalmente en estos interludos, en los minutos 18:13, 22:34, 27:23, 38:13 y el más importante: 48:10; haría que los planos de la detective sean primerísimos primer plano, mientras que mantendría los planos de Aniq igual, luego pediría a la actriz que cambiara su actuación a una más sospechosa, de esta manera podríamos notar como ella, aunque para Aniq se esté aliando con él, está tirando del hilo lentamente "haciéndose amigo" del sospechoso y aprovechándose del vínculo de confianza, algo que no tendría intenciones humorísticas y añadiría una capa de interés a la trama del asesinato, además de meter un nuevo género a la receta perfecto para los momentos en los que necesitas descansar del romance más relajado.

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