Princesa por sorpresa

 Princesa por sorpresa 



¿Cómo reaccionarías sí de repente descubrieras que perteneces a la familia real de un país del que ni siquiera has oído hablar?

Eso es exactamente lo que le ocurre a Mia Thermopolis (interpretada por Anne Hathaway), que pasó de ser una adolescente normal a convertirse en la heredera al trono de Genovia, un pequeño país europeo que, según la película, se sitúa entre España y Francia (es decir, sería la equivalencia a Andorra en el mundo real).


En el filme se nos presenta el proceso de transformación de Mia (que en la película comienza siendo la típica persona tímida, a la que sus profesores no prestan demasiada atención y que es motivo de burlas de sus compañeros) hasta convertirse en la princesa que Genovia espera. Es su abuela (que no se había puesto en contacto con ella hasta la muerte del sucesor del trono genoviano y padre de Mia) quien le instruye en su proceso de transformación. Y todo ello mientras aprende (además) cómo debe lidiar con la prensa, que espera cualquier oportunidad y “falso contexto” para publicar información de la inexperimentada princesa, cosa que sus compañeros de clase no le ponen fácil (pues ahora todos parecen ser sus “amigos”, los cuales aprovechan para tener sus 5 minutos de gloria).


Al principio, Mia no quiere ser princesa, pero tras un trato con su abuela, decide esperar hasta el día de la independencia de Genovia para tomar su decisión (que finalmente acepta).


Con respecto a lo anteriormente mencionado sobre que el país ficticio de Genovia correspondería a Andorra, en la secuela se nos presenta al país y (si realmente estuviera inspirado en Andorra) presentaría algunos errores. 

Los errores más destacados son: mientras que Genovia presenta playa, Andorra no tienen ninguna (por lo que, o es un error o no está situado exactamente en el mismo lugar que Andorra); y que en el país ficticio el idioma oficial es el francés, mientras que en el país real es el catalán.


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