NORMAN TEMPER

  • OBJETOS UTILIZADOS

-Bastón con la empuñadura dorada

-Mapa del lugar pintado en morado

-Gato anaranjado

-Carta

-Máquina de escribir

-Retrato dibujado a mano

-Campana de mano

-Gafas

-Lupa de pie

-Libros

-Pipa de fumar

-Caja de cerillas

-Maletín médico

-Caja fuerte

-Vela

  • TRASFONDO, MOTIVACIONES Y ARCO NARRATIVO

Norman Temper es un acomodado magnate bancario británico de principios del siglo XIX. Su pelo es cano y luce un frondoso bigote. Camina siempre ayudado de un bastón con la empuñadura dorada debido a su avanzada edad, aunque siempre mantiene su elegancia. Es un señor muy culto que lo ha conseguido todo en la vida: dinero, poder, amor… Pero le queda un sueño que nunca ha podido realizar: viajar al Amazonas a visitar a su hija. Es por ello que conserva en su despacho un mapa del lugar pintado en morado que ella le dejó junto a su gruñón gato anaranjado.


Su hija, Catherine, es una doctora voluntaria de la Cruz Roja que ha recorrido medio mundo para proporcionar toda la ayuda médica necesaria a los más necesitados. Hace unos meses, viajó al Amazonas para atender a las tribus indígenas del lugar. Su padre le costeó todos sus estudios, pero no pudo impedir que su vocación la llevase a viajar por el mundo, y ahora le envía toda la ayuda económica que necesite. Ella, de vez en cuando, le envía cartas contándole sus aventuras, a las que él responde ayudándose de su lujosa máquina de escribir.


Anna, la esposa del magnate, murió hace unos años debido a una enfermedad terminal que no pudo superar ni siquiera con las mejores terapias médicas. Norman la recuerda con un retrato dibujado a mano que hizo él mismo de ella cuando eran jóvenes. Desde que murió enmarcó el dibujo para colocarlo sobre su mesa y así tenerla presente todos los días de su vida.


Ahora solamente le queda la compañía del servicio, al que llama frecuentemente con una campana de mano siempre que necesita algo. Con el tiempo ha ido perdiendo visión, por lo que ahora, además de llevar gafas, a menudo hace uso de una lupa de pie, como si de una lámpara se tratase, para apreciar pequeños detalles o leer alguno de sus incontables libros. Lo que nunca ha cambiado es su adicción por fumar pipa de forma compulsiva. Siempre tiene a mano una caja de cerillas para la ocasión.


Una noche lluviosa recibe una carta ensangrentada de su hija rogándole su ayuda. Han sufrido un ataque en el campamento en el que se alojaban y ha quedado herida de gravedad. Norman hace lo imposible por ir en busca de su hija. Agarra el maletín médico que le dejó por si tenía algún accidente, coge todo el dinero que puede de la caja fuerte y se marcha a toda prisa sin avisar a nadie mientras apaga la vela de su mesa con sus dedos.

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